Espiritualidad

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En cierto sentido es posible hablar de prácticas espirituales sin estar específicamente bajo lo que habitualmente consideramos una religión organizada, aunque generalmente no dejan de ser prácticas tradicionales. En el occidente se relacionó habitualmente el término con doctrinas y prácticas religiosas, especialmente en la perspectiva de la relación entre el ser humano y un ser superior (Dios), así como con las doctrinas relacionadas con la salvación del alma, aunque actualmente se ha ampliado mucho su uso, y no son éstas las únicas formas en que se hace uso del término. Se dice también de estilos o formas de vida que incluyen perspectivas relacionadas con el ámbito espiritual y sus prácticas, buscando, por ejemplo, la liberación. Otros enfoques diferentes también son posibles: (iniciación, rito). Igualmente, puede entenderse sin referencia alguna a ningún ser superior o exterior al ser humano, utilizándose el término para referirse a una "espiritualidad atea", o "sin dios".

BIENAVENTURANZAS

El Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que “las bienaventuranzas” están en el centro de la predicación de Jesús. Con ellas Jesús recoge las promesas hechas al pueblo elegido desde Abraham; pero las perfecciona ordenándolas no sólo a la posesión de una tierra, sino al Reino de los cielos. Hoy te traslado una bienaventuranza que a mi me gusta mucho: “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos”.

Algunos teólogos al hablar de esta bienaventuranza afirman: “contigo seas parco, y muy generoso con los demás” (¿Pero que es ser generoso con los demás?: es por ejemplo ser esplendido-Es decir aportar temas a la hora del almuerzo, dar nuestro tiempo a los demás: como voluntariado en alguna ONG, interesarnos por lo que preocupa a nuestros amigos, hacer arreglos en la casa). Esplendido es traer algo a tu casa para el disfrute de los otros-. Ser generoso es estar desprendido de nuestro tiempo, es ser magnánimo y no ser tacaño). Ser generoso es no amedrentarse ante las dificultades: como la falta de dinero o la falta de calefacción o si se diera el caso ante la falta de cariño). Al hablar de pobres de espíritu también nos referimos a: Evitar los gastos superfluos: esto ya es más difícil concretarlo porque la pobreza es personal: podríamos sugerir que es no te   crees necesidades. Como diría San Pablo: “aprender a vivir en pobreza y a vivir en abundancia, a tener hartura y a sufrir hambre, a poseer de sobra y a padecer por necesidad: QUE ES LO MISMO QUE DECIR : TODO LO PUEDO EN AQUEL QUE ME CONFORTA. Pero al hablar de pobreza de espíritu no podemos dejar de tener en cuenta lo que especifican los libros de teología: Tener  el corazón desasido, libre de ataduras”: ¿Qué significa esto?: Nos referimos a la santa pureza y al amor. Podríamos decir que la pureza ya seas célibe o no, es tener el corazón y la cabeza lleno de Dios.  Es tener vida contemplativa: en el sentido de ser complacientes con Dios. El ser humano sabemos -se puede definir de más maneras- es creado por amor y PARA AMAR. Y cómo definiríamos que es AMAR: Quizás, que es un sentimiento, yo diría,  intenso de la persona, que partiendo de su poca cosa, busca el encuentro y unión con otro ser: ¿Y que implica este amor?

– ser constructores de vínculos entre unos y otros, buscar lo que une,

– perseguir la caridad: oxea disculpar, perdonar, saber pedir perdón, contemplar a los demás, disculpar, comprender..

Vivir en definitiva la elegancia de la convivencia,

– ser hospitalarios:  albergar a los demás: dolernos con sus penas y alegrarnos con sus alegrías. Tener pues un corazón a la medida del corazón de Cristo.

–  es desarmar la mentira con la verdad

–   luchar por tener la ternura de Dios: y la ternura de Dios es Jesucristo

Llamamos limpios de corazón a los que están metidos en Dios. A los que como San José -ahora que estamos viviendo los 7 domingos de San José- dan por entero su corazón. A los que apuestan por el celibato apostólico -como dice San Josemaría Escrivá  en una homilía: podemos exclamar “YO ENTERO, SOY DE CRISTO, POR AMOR. Yo imagino que lo que quería decir san Josemaría con esto es: Que custodiamos día a día, minuto a minuto, este amor con delicadeza. Quitando lo que estorba a esa centralidad de Cristo en cada uno

¿Qué es pues en definitiva la limpieza de corazón?

– la guarda de los sentidos,

– y superar los errores actuales sobre el concepto amor

ES POR TODO ESTO, que será nuestro el Reino de los cielos

 

 

APOYOS PSICOLÓGICOS

  • No se puede tratar a todas igual ya que unos tenemos más tendencia al optimismo y otros al pesimismo.
  • Nunca decir la palabra tranquila o calma.
  • Actuar con psicoterapia de psicología positiva: es decir

AYUDAR A SENTIR Y PENSAR POSITIVAMENTE (qué hay de bueno en su situación, porqué se ha producido).

(MUESTRAS PALPABLES de cariño, hasta llegar a la empatía) SABIENDO que hay enfermos que no se dejan ayudar.

MOSTRAR con ejemplos que la voluntad, está por encima de la inteligencia:

“Cuando hablamos de inteligencia nos referimos a la capacidad de pensar, entender, razonar y usar la lógica. Por otro

lado, la voluntad es la facultad que nos permite tomar decisiones y ordenar nuestra conducta y comportamiento”. Sin confundirla con el voluntarismo: evitando la palabra tu puedes, y sí dando ejemplos de otros casos

         -personas que con lucha han llegado a su futuro

         -personas que han conseguir conducir a pesar del miedo

         -hablar de que la angustia es un sentimiento: por tanto, ella puede respirando hondo, ocupando la mente oyendo música, conseguir la estabilidad que busca. Por supuesto con medicación adecuada y constante. Si es enfermedad psíquica confianza con la psicóloga y el psiquiatra. Tener cerca una amiga a la que poder consultar (esta no ha de solucionarle los problemas sino ayudar a tomar la enferma o la dañada sus soluciones)

SI SE TRATA DE HERIDAS AFECTIVAS

  • Ayudar a evaluar para saber perdonar, para ello no dar vueltas a la situación que ha producido la herida.
  • ¿Por qué perdonar? Porque te da paz y eleva la autoestima.
  • Podemos perdonar cuando evitamos recordar.
  • Enseñar a hacer abstracción mental, así se evita la venganza.
  • Enseñar a saber escusar y animar al olvido. Se consigue evitando el dialogo interno

SE PUEDE PORQUE EL PERDÓN ES UN ACTO DE LA VOLUNTAD

 

PARA TERMINAR ´

                   UNAS APRECIACIONES   

         HABRIA QUE ENSEÑAR A ESTAS PERSONAS

                   A

  • Saber buscar 3 cosas positivas que le hayan ocurrido en el día.
  • Pensar porqué.
  • Y dar gracias.

A LO LARGO DE LA AMISTAD O LA TERAPIA

 

. que ponga nombre a lo que siente.

. piense en los consejos que le han dado.

. intente por lo menos un poquito ponerlos por obra.

 

La Tecnología imprescindible en nuestras vidas

Quien más quien menos cuando suena el móvil tenemos una necesidad imperiosa de contestar. Es una realidad que el ser humano necesita uno del otro para encontrarse a sí mismo, por lo que no podemos dejar que las nuevas tecnologías nos deshumanicen. El uso del móvil, de la IA, no nos tendrían que llevar a una menor capacidad de encuentro entre las personas. La pregunta sería ¿La tecnología es para mi medio para la santificación? En Internet también hay que saber decir «hasta aquí llego» Hay que saber elegir con criterio claro, por tanto formarse en qué es el bien y qué el mal. Yo diría que además hay que entender que es y como se gestiona la libertad. Es importante medir el tiempo de uso de las nuevas tecnologías, para ello no entrar en todos los Ling que nos salen, ¿es necesario estar siempre pendiente del correo o los WhatsApp? Podemos concluir que hay que saber elegir los contenidos digitales, aprender a mirar, aprender a dosificar y saber compartir la intimidad

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HACER PRESENTE A CRISTO

NAVIDAD

Ayer 25 de diciembre de 2024 aunque no soy Góngora.
Como en cada uno me brotó.
La nota de su agua.
Agua limpia de Belén.
En un amor infinito.
De tu Ito en Ito.
Que no es un mito.
Que Jesús ha venido
Y con su fuente nos ha henchido.
Pido a tí Jesús
Que nos des el plus
De la fidelidad eterna.
Que suena a felicidad
De la inmensidad de la familia, que ella María nos llenará
 

Los años de seminario y de ordenación de san Josemaría

Este año se cumple el centenario de la ordenación sacerdotal de san Josemaría. En 1925, tenía 23 años. A pesar de su juventud, había vivido ya muchos sucesos que le habían dejado una huella indeleble. Nacido en 1902 en Barbastro, en el norte de Aragón, Josemaría pasó sus primeros diez años en un ambiente sereno, alegre y cristiano. En cambio, en torno a 1912 —año de su primera comunión— la muerte llegó a su casa. En poco tiempo, tres hermanas fallecieron por diversas enfermedades infantiles, comunes en la época. Además, el negocio de su padre entró en bancarrota y la familia se tuvo que trasladar a la ciudad de Logroño.

La llegada a Logroño resultó difícil para el joven Josemaría. A la habitual rebeldía de la adolescencia se unió el interrogante por el motivo del sufrimiento de sus padres. Y fue en medio de esta crisis cuando Josemaría recibió la llamada al sacerdocio. Como recordaba él mismo, ocurrió de repente, a la vista de unos carmelitas descalzos que andaban sobre la nieve. El joven comenzó la dirección espiritual con un carmelita y adoptó prácticas cristianas como la Misa y comunión diarias, confesión frecuente, penitencias y oración personal. Muy pronto, el religioso le planteó la vocación religiosa. Escrivá meditó esa propuesta e incluso pensó que su nombre de religión sería Amador de Jesús Sacramentado. Finalmente, resolvió que Dios lo llamaba a ser sacerdote secular, diocesano. Se lo comunicó a su padre, quien le preguntó si lo había considerado con detenimiento: “Es muy duro no tener casa, no tener hogar, no tener un amor en la tierra; ¿has pensado en el sacrificio que supone la vocación de sacerdote?”. Josemaría replicó: “Solo he pensado, lo mismo que tú cuando te casaste, en el amor”. Su padre aceptó la respuesta y le aconsejó que, además de Teología, hiciese una carrera civil. José María decidió cursar Derecho.

Ahora bien, Josemaría sabía que ser sacerdote era solo un parte de su llamada. Había algo más que, por el momento, estaba oculto. Luego diría que vivió durante una década —de 1918 a 1928— un tiempo de barruntos, es decir, de presentimientos de que Dios le pedía algo más que le era desconocido.

Ingresó al seminario de Logroño en 1918, a los 16 años, una edad tardía frente a los seminaristas que comenzaban en el menor. Allí estuvo dos años, tiempo en el que nació su hermano pequeño, Santiago. Josemaría consideró que había sido una caricia de Dios porque había rezado para que sus padres tuviesen un hijo y, de este modo, paliar su ausencia al irse de casa.

Luego, pasó un lustro en el seminario en Zaragoza, de 1920 a 1925. Recibió la clásica formación de la época, basada en la formación humana, que se concretaba en el cumplimiento del reglamento; la formación espiritual, con las prácticas de vida cristiana; y el estudio de las asignaturas de Teología. Sabemos que en 1921 sufrió una crisis vocacional, cuando el rector del seminario le planteó no seguir adelante con el sacerdocio porque había recibido informes negativos por parte de un inspector del seminario, que lo tachaba de presuntuoso. Después de un tiempo de discernimiento y de acompañamiento espiritual, Josemaría se reafirmó su llamada y el rector le mantuvo la confianza.

En el año 1923, Josemaría acabó Teología y comenzó la carrera de Derecho. En ese momento pensaba ser catedrático de Derecho Canónico o de Derecho Romano, puestos ocupados a veces por sacerdotes.

La vida interior de Josemaría creció en la etapa del seminario. Sentía que el corazón se le ensanchaba en sus ratos de oración. Dijo luego que “era algo tan hermoso como enamorarse”. Más que una fundación, los barruntos de algo futuro le facilitaron el desarrollo de un trato íntimo con Jesucristo: “comencé a barruntar el Amor, a darme cuenta de que el corazón me pedía algo grande y que fuese amor”. Y, para reforzar su oración, acudía a diario a pedir la intercesión de Santa María en la Basílica de Nuestra Señora del Pilar.

El 14 de junio de 1924 recibió la primera ordenación, como subdiácono, junto con otros compañeros. Pasó el verano en casa de sus padres, en Logroño, y se incorporó de nuevo al seminario en octubre. Poco después, el 27 de noviembre, su padre falleció por una hemorragia. Josemaría sufrió el tremendo golpe de la muerte y se planteó no recibir el ministerio sacerdotal. Pero, como ya había sido ordenado como subdiácono, resolvió fiarse de Dios y seguir adelante. El 20 de diciembre recibió la ordenación de diácono.

Al acabar la Navidad, trasladó a su madre y a sus hermanos a un pequeño apartamento en Zaragoza. Y el 28 de marzo, el obispo Miguel de los Santos Díaz Gómara le ordenó sacerdote. Dos días más tarde, Josemaría Escrivá ofició su primera Misa en la Santa Capilla de Nuestra Señora del Pilar acompañado por su madre, hermanos y unos pocos familiares. La ofreció por su padre, apenas fallecido.

Tras una breve estancia en el pueblo de Perdiguera para sustituir a un párroco enfermo, Josemaría continuó los dos años siguientes en Zaragoza. Fue capellán de una iglesia de jesuitas y colaboró con una actividad de voluntariado en una barriada pobre de las afueras de la ciudad. A lo largo de este camino, Escrivá mantuvo una espiritualidad profunda, reflejada en sus escritos y oraciones. Sus barruntos —intuiciones de una misión mayor— se entrelazaban con su entrega a Jesucristo y a María.

En marzo de 1927 acabó la carrera de Derecho y se fue a Madrid, acompañado de su familia, para realizar el doctorado. En la capital española iba a encontrar respuesta a los barruntos. El 2 de octubre de 1928, mientras realizaba unos ejercicios espirituales, entendió que Dios le llamaba a recordar al mundo que los laicos y los sacerdotes seculares están convocados a la santidad. Ese día se fundó el Opus Dei.

José Luis González Gullón es miembro del Instituto Histórico San Josemaría Escrivá

Los misioneros digitales

«Hay muchísima gente que nos escribe todos los días contándonos el fallecimiento de un ser querido o una situación matrimonial complicada» o preguntando «cómo acercar los hijos a la Iglesia porque ya no van a Misa», explica Ignacio Amorós, director del proyecto Se Buscan Rebeldes, para evangelizar a los jóvenes a través de las redes. También es culpable —en el mejor sentido— de un vídeo viral grabado el 13 de marzo en la Casa de San Justo, en el que el arzobispo de Madrid, cardenal José Cobo, llama a los 60 misioneros digitales con los que se reunió en un afterwork a «ser auténticos, fieles y valientes a la vocación que tenéis». Publicado en las cuentas institucionales de la archidiócesis, en menos de 24 horas superó las 100.000 visualizaciones. «Pensé que, si no hacíamos un vídeo corto en el que resumir lo que nos había contado el cardenal, nadie lo iba a saber», confiesa este misionero digital y sacerdote.

Recogiendo los frutos de este encuentro, organizado por la archidiócesis de Madrid, Amorós cuenta que «me gustó mucho que el cardenal nos dijera que hay que hablar a la gente en su lenguaje, según sus intereses y lo que busca». Eso sí, sin diluir nunca el mensaje del Evangelio. Según subrayó Cobo, perfiles como el suyo son fundamentales para conectar a las personas que les confían sus crisis con parroquias donde se las pueda acompañar. «Tenemos que ir generando puentes entre vosotros para ir acogiendo a la gente», les emplazó el cardenal.

 Fray Marcos cuenta que «soy un hombre con hábito que ha optado por seguir a Cristo».

 María Doussinague, a la izquierda, habla sin tapujos en Instagram de su fe. Fotos: Rodrigo Moreno Quicios.

 Ignacio Amorós recibe a diario cientos de preguntas por el sentido de la vida.

 Fray Marcos cuenta que «soy un hombre con hábito que ha optado por seguir a Cristo».

 Eso es lo que pretende este sacerdote, quien confiesa que «no puedo contestar a todos porque no puedo estar todo el día en internet». Tiene una estrategia de dos pasos cuando se le acumulan las confidencias. «A veces me preguntan por el sentido de la vida, sanar heridas o perdonar a algunas personas y siempre les remito a nuestros vídeos de formación católica». Ese es el primero. El segundo, igualmente imprescindible, es recomendarles «una comunidad católica donde puedan vivir su fe; que busquen hasta que la encuentren y, si la primera no encaja con su estilo, que busquen otra».

Una operación que quizá sea complicada para quienes no tienen un lugar de referencia, pero en la que el cardenal Cobo insiste con fuerza para vivir la fe de manera presencial y comunitaria y plantarle cara a una lacra que sucede en Madrid: «Tenemos uno de los indicios más altos de suicidio juvenil».

Sin elaborar contenido explícitamente teológico pero sí hablando abiertamente de su fe, María Doussinague, que también estuvo presente en el afterwork en la Casa San Justo, ha recogido el guante del arzobispo de Madrid. A través de @el.cromosoma.de.marieta, su cuenta de Instagram con más de 100.000 seguidores, comparte el día a día de su hija con síndrome de Down. Por ello, aunque no le escriben personas con ideaciones suicidas, también salva vidas cuando contactan con ella mujeres con un diagnóstico prenatal de discapacidad. De los que ella tenga constancia, «hay seis abortos que se evitaron por el simple hecho de haber visto la vida de Marieta y cómo vivimos la discapacidad en nuestra casa», apunta.

100 mil visualizaciones tuvo el vídeo sobre el afterwork del cardenal con misioneros digitales en 24 horas.

Siete horas diarias pasan de media los jóvenes con el móvil. Con crisis de sentido, buscan respuestas.

«Hay gente que me ha escrito para decirme: “Voy a seguir adelante con el embarazo porque me has dado luz cuando todo era oscuridad y nadie era capaz de darme buenas noticias”». En su experiencia, cuando el médico les explica la situación, muchas «empiezan a pensar que nunca más van a ser felices en la vida». «A mí me pasó», confiesa la misionera digital, quien ahora está orgullosa porque «mostrar que somos una familia normal abre los ojos a muchas personas».

Doussinague, quien llevó el año pasado a las calles de Madrid la escultura de una menina con síndrome de Down llamada Marieta en honor a su hija, está emocionada por el encuentro del pasado jueves. «Volví a casa con la sensación de que aquí ha empezado algo. Me generó mucha emoción y esperanza ver que hay un grupo de jóvenes tan potente en Madrid y con ganas de hacer cosas».

Más allá de la «buena vibra»

Precisamente con esos jóvenes estuvo charlando tras el encuentro fray Marcos, dominico, venezolano y quien pasó por el concurso televisivo MasterChef. «Hay muchos de ellos que son verdaderos misioneros digitales y se sintieron tomados en cuenta y motivados por su pastor». A su juicio, «las redes sociales son terreno de misión y evangelización y, en esta era posmoderna en la que todo es tan rápido, hay que enseñar que Dios no es inmediato». «Mueve montañas a través de un proceso, no como el mago que saca un conejo del sombrero».

Es el mensaje que intenta transmitir en sus redes sociales, donde muestra que «soy un hombre con un hábito que ha optado por seguir a Cristo». «Primero, soy fraile y sacerdote porque, si nos creemos el cuento del estrellato, podemos morir estrellados», advierte. Implicado ahora en su programa Predicocinando (Mater Mundi TV), reivindica que «como hombres de Dios podemos contribuir a la sociedad» y que el interés de los jóvenes por Él «desmonta esa idea de que la Iglesia es rancia y no tenemos nada que aportar».

Las parroquias se fijan en los misioneros

 Sofía Vargas, responsable de comunicación de la parroquia Nuestra Señora de los Desamparados y San Lucas —dos edificios pero una única comunidad en San Cristóbal de los Ángeles— estuvo en este afterwork porque, aunque no es misionera digital, lleva las redes de su iglesia. El encuentro también buscaba poner a perfiles como el suyo en relación con los comunicadores para que unos se deriven a los otros, colaboren y, como dijo el cardenal Cobo, mantengan en mente que «no somos llaneros solitarios». «Juntarnos me parece fabuloso porque todos queremos mandar el mismo mensaje, que es el amor de Dios», considera esta laica.

Califica el intercambio como «un chute de energía» en el que constató una intuición que llevaba tiempo teniendo y que confirmó junto a la responsable de comunicación de una iglesia de Tres Cantos. «En el Instagram de la parroquia tenemos también que ser mensajeros de la Palabra, no solo un tablón de anuncios». Copiando lo mejor de estos misioneros, subraya la importancia de «darle una vuelta para sacar la parroquia a la calle».

Lo demuestra con hechos porque, a raíz de su paso por Masterchef, gente perteneciente al mundo de los famosos —también con crisis vitales— se le ha acercado. «Una actriz conocida me dijo que necesitaba hablar conmigo y me contó cómo tenía una vida llena de sufrimiento y esclavitud», narra protegiendo su intimidad. Lo paradójico es que, «mientras estaba llorando, le sonó la alarma del reloj, en cuestión de un segundo se transformó, agarró el móvil y dijo a sus seguidores: “Estoy en un sitio maravilloso, vais a flipar porque hay muy buena vibra”». Perplejo, él le contestó según acabó: «Lo que acaba de suceder aquí te puede dar una respuesta de lo que te está pasando». Y ahora, un año después, cuando ella «se está planteando cosas del Evangelio, se ha dado cuenta de cómo nos dejamos manipular y de que nos vendan una vida plástica». De perfiles como los que se reunieron con el cardenal Cobo —y del apoyo de la Iglesia madrileña— depende darle la vuelta.

Arzobispado de Madrid

RELATIVISMO

SANTO PADRE

       Soy española, catalana, apostólica y romana, y quiero desde aquí dar las gracias al Romano Pontífice, por todo el tiempo que nos ha dedicado, con una sonrisa permanente, un cariño sin igual y dándonos ejemplo de entrega.

       Gracias por sus palabras de aliento para la lucha, que permanentemente debe tener el cristiano, con la alegría de la fe y la esperanza del cielo.

       Gracias, porque a pesar de lo que algunos interpretan como política progresista, nos ha hablado de perdón, de humanidad, de solidaridad, nos ha alentado a todos como Vice Cristo, que es en palabras de Santa Catalina de Siena. Nos ha recordado la importancia de la caridad y de la justicia social.

       Gracias porque nos ha recordado la unidad.

       Vuelve Santo Padre.

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